Por Ana Alonso
Hay películas que nos hacen viajar mucho antes de haber comprado un billete. Y La bola negra tiene todos los ingredientes para convertirse en una de ellas.
La nueva película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, nuestros archiconocidos Javis, llega hoy a los cines después de haber conseguido algo nada fácil: hacerlo rodeada de premios, aplausos y unas expectativas enormes. En Cannes, donde compitió por la Palma de Oro, sus directores se llevaron el premio a Mejor Dirección y la première terminó con una ovación de 20 minutos. Después llegó el Premio del Público del Sydney Film Festival y la Academia de Cine la incluyó entre las tres películas preseleccionadas para representar a España en los Oscar 2027.Casi nada.
Pero en The Travelling Set ya sabéis que, además de lo que sucede delante de la cámara, nos interesa -y mucho- descubrir qué hay detrás de esos escenarios que vemos en la pantalla. Y en este caso tenemos material para unos cuantos viajes porque ha recalado en tantos rincones del país que sería la excusa perfecta para planificar un viaje que atraviese la península de su mano.
Los Javis recorrieron España buscando pueblos abandonados, ciudades monumentales, playas, palacetes, jardines y paisajes capaces de trasladarnos a distintos momentos de nuestra historia. El rodaje arrancó el 25 de agosto de 2025 en Burgos y durante unas doce semanas pasó por Castilla y León, Cantabria, Andalucía, Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid, antes de completarse fuera de España.
Así que hoy, coincidiendo con su estreno, os propongo algo: salir del cine y seguir las huellas de La bola negra por algunos de los lugares donde se rodó.
Imagen del rodaje de “La Bola Negra”/ Movistar Plus+
¿Preparados para practicar turismo de pantalla de la mano de Los Javis?
La película toma su título de una obra que Federico García Lorca dejó inacabada antes de ser asesinado. Apenas unas páginas que sirvieron como punto de partida para que Javier Calvo y Javier Ambrossi construyeran una historia mucho mayor.
La bola negra entrelaza las vidas de tres hombres en tres épocas diferentes -1932, 1937 y 2017-, conectados por el deseo, la sexualidad, el dolor y la herencia. El guion está firmado por Los Javis junto al dramaturgo Alberto Conejero, autor de La piedra oscura, obra centrada en Rafael Rodríguez Rapún, último amor de Lorca y otra de las piezas que está en el origen creativo de la película.
Y el reparto tampoco pasa precisamente desapercibido: Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González, Milo Quifes, Lola Dueñas, Penélope Cruz y Glenn Close, entre otros.
Dicho esto, ponemos rumbo a la primera parada. Nuestra ruta empieza en Burgos y, más concretamente, en dos lugares que posiblemente nunca habrían entrado en vuestro radar viajero de no ser por esta película: Castil de Carrias y Loranquillo, dos pueblos deshabitados pertenecientes al municipio de Belorado. El rodaje de La bola negra comenzó en el primero el 25 de agosto de 2025 y el equipo trabajó tanto allí como en el cercano Loranquillo. El primero fue transformado para devolverlo a un pueblo español de 1936.
Pensad por un momento en la paradoja: un pueblo que perdió a sus habitantes vuelve a llenarse de personas, vehículos, cámaras, vestuario y actividad gracias al cine. Para los que trabajamos alrededor del turismo de pantalla, pocas imágenes explican mejor hasta dónde puede llegar el impacto de un rodaje.
Castil de Carrias conserva construcciones tradicionales y los restos de su iglesia y ofrece ese paisaje detenido en el tiempo que tanto buscan algunas producciones históricas. Loranquillo comparte ese carácter de núcleo abandonado y completa uno de los escenarios más singulares de la película.
Pero ya sabéis que nuestra intención no es llegar, hacer la foto y marcharnos porque el turismo de pantalla es de digestión lenta y lo que queremos es descubriros las joyas que esconde el camino. Por eso, si La bola negra os trae hasta aquí, aprovechad para descubrir Belorado, localidad estrechamente vinculada al Camino de Santiago, pasear por su Plaza Mayor y acercaros hasta los restos de su castillo. Y si tenéis tiempo, continuad hacia Villafranca Montes de Oca y San Juan de Ortega, donde naturaleza, patrimonio y Camino de Santiago se dan la mano.
Con todos estos ingredientes, está claro que podría convertirse en uno de los municipios que forma parte de la Red de Pueblos de Película, proyecto que conecta el legado audiovisual con el patrimonio de las localidades que, como estos, han sido escenarios de rodaje.
Entre los atractivos de Belorado está el Museo de Radiocomunicación Inocencio Bocanegra, un espacio único en España dedicado a la historia de las comunicaciones, y las históricas Minas de Manganeso de Puras de Villafranca, otro de esos lugares poco habituales que convierten el entorno de Belorado en una parada con bastante más que descubrir de lo que quizá imaginábamos.
Y para los que preferís viajar sobre dos ruedas, una pista más. Burgos está apostando fuerte por el cicloturismo con un plan provincial 2025-2027 que quiere convertir el territorio en referencia del cicloturismo patrimonial. Camino de Santiago, Camino del Cid, Vía Verde Santander-Mediterráneo y numerosos recorridos comarcales forman parte de una oferta que busca unir bicicleta, paisaje, cultura y patrimonio.
Así que quizá seguir las huellas de Los Javis pueda ser también una buena excusa para echar la bici al coche.
Imagen del rodaje de “La Bola Negra”/ Movistar Plus+
Los escenarios cántabros: del mar a la montaña en pocos kilómetros
De Burgos ponemos rumbo al norte porque Cantabria fue uno de los territorios fundamentales de La bola negra.
Y aquí el rodaje tuvo uno de sus centros de operaciones en Comillas, una villa marinera que esconde un patrimonio modernista que no te puedes imaginar.
Precisamente, uno de sus grandes referentes monumentales es el antiguo Seminario Mayor de la Universidad Pontificia, que se convirtió en un gran set para recrear un hospital de campaña, uno de los escenarios centrales de la película.El lugar merece una visita incluso aunque no hayáis visto la película. El conjunto de la antigua Universidad Pontificia es una de las grandes joyas arquitectónicas de Comillas. El Seminario Mayor fue proyectado inicialmente por Joan Martorell y su decoración y ornamentación fueron desarrolladas por Lluís Domènech i Montaner. Parte del complejo alberga hoy el CIESE-Comillas, centro universitario especializado en estudios hispánicos.
Y aquí es donde merece la pena abrir un poco el plano porque buena parte de este recorrido nos permite adentrarnos en el territorio de Saja-Nansa, una de esas comarcas de Cantabria en las que en muy pocos kilómetros podemos pasar del Cantábrico a valles, bosques y montañas. Precisamente el territorio incluye, entre otros municipios, aquellos que fueron set de rodaje de La Bola Negra, como Comillas, Herrerías y Valdáliga, mientras que la playa de Oyambre está dentro del Parque Natural de Oyambre, un espacio natural increíble que vale la pena visitar en cualquier época del año.
Y entre localización y localización aquí hay mucho que ver. En Comillas es casi obligatorio acercarse a El Capricho de Gaudí. Hacia el interior podéis descubrir el Bosque de Secuoyas, la Ferrería de Cades, continuar hasta Tudanca y su Casona, ligada a la figura del escritor José María de Cossío, o acercaros a Bárcena Mayor, uno de los pueblos más conocidos del interior cántabro. En definitiva, se trata de uno de esos viajes en los que uno empieza siguiendo las huellas de una película y termina descubriendo que el escenario era solo la excusa.
Sigüenza: una parada para viajar en el tiempo
Nuestra siguiente parada nos lleva hasta Guadalajara. Entre el 8 y el 15 de octubre de 2025, Sigüenza se convirtió en otro de los escenarios de La bola negra. Durante aproximadamente una semana, calles y plazas de su casco urbano acogieron al equipo y numerosos vecinos participaron como figurantes.
Durante aquellos días el cine se notó también fuera del set: hoteles completos, restaurantes atendiendo al equipo, comercios adaptando sus horarios y vecinos trabajando como figurantes. Es decir, antes de que La bola negra llevara un solo turista hasta Sigüenza, el rodaje ya estaba generando impacto económico en el territorio.Y esa es una parte de la relación entre audiovisual y destinos de la que quizá se habla menos, pero que merece mucho la pena recordar.
Que Sigüenza se haya convertido en escenario tampoco sorprende demasiado. La conocida como Ciudad del Doncel fue elegida en 2017 primera Capital del Turismo Rural, después de imponerse por votación popular entre 269 localidades candidatas de toda España. Y razones no le faltan.La Catedral de Santa María, la Plaza Mayor, la Casa del Doncel, las iglesias románicas de Santiago y San Vicente y sus calles medievales dan para unas cuantas horas de paseo. Y podéis terminar subiendo hasta el castillo, antigua fortaleza episcopal convertida hoy en Parador, aunque si queréis añadir algo de naturaleza, muy cerca espera el Parque Natural del Barranco del Río Dulce.
Por cierto, os comento que puestos a planear un viaje diferente hay otra manera bastante más divertida de llegar. En determinadas fechas del año, Renfe pone en marcha el Tren Medieval de Sigüenza, que sale desde Madrid y convierte el propio desplazamiento en parte de la experiencia. Actores vestidos de época, relatos, música, danzas y degustaciones acompañan a los viajeros antes de realizar, ya en Sigüenza, una visita guiada por algunos de sus lugares más emblemáticos. No es exactamente viajar hasta el universo de Los Javis, pero después de ver una ciudad transformarse para La bola negra, llegar a ella rodeados de personajes medievales tampoco parece un mal plan.
Y si después de tanto cine y patrimonio os entra hambre, aquí llega otro buen motivo para quedarse: Sigüenza cuenta actualmente con dos restaurantes distinguidos con una estrella Michelin, El Doncel y El Molino de Alcuneza. Este último se encuentra además en un antiguo molino convertido en hotel, a pocos kilómetros del casco histórico. Cine, patrimonio, naturaleza y gastronomía…
Pues si os sabe a poco os recomendaría consultar castillalamanchadecine.com y seguir descubriendo cómo esta región alberga un legado fílmico impresionante. Estoy segura de que a Los Javis les encantaría la propuesta.
Imagen del rodaje de “La Bola Negra”/ Movistar Plus+
Granada: aquí La bola negra vuelve a casa
Emprendemos la recta final deteniéndonos en un lugar mágico: Granada, donde La bola negra dialoga directamente con la memoria de Federico García Lorca.
El rodaje convirtió Plaza Nueva y la plaza de Santa Ana en la Granada de comienzos de los años treinta. Más de 200 figurantes participaron en aquellas jornadas de grabación y el entorno fue transformado para retroceder hasta la Segunda República. Solo imaginar uno de los espacios más transitados de la Granada actual convertido de repente en una ciudad de hace casi un siglo ya merece una película dentro de la película.
Los Javis llevaron también sus cámaras hasta calles del Albaicín, los jardines y exteriores del Carmen de los Mártires y, sobre todo, un lugar que para los amantes de Lorca debería estar marcado en rojo: la Huerta de San Vicente.
La casa fue residencia de verano de la familia García Lorca y permite acercarse al universo más íntimo del poeta. Así que aquí el turismo de pantalla adquiere una dimensión especialmente bonita: visitar un escenario de La bola negra significa también entrar en un lugar realmente habitado por la persona cuya memoria está detrás de la película.Después podéis seguir vuestro propio recorrido lorquiano por Granada, perderos por el Albaicín, acercaros hasta el Paseo de los Tristes y buscar alguno de sus miradores. Mi recomendación para terminar el día sería buscar una de las terrazas del Albaicín o el Sacromonte desde las que cenar contemplando la Alhambra iluminada. A veces el mejor plano de una película es el que nos montamos nosotros mismos.
Por cierto, en vuestro paso por Granada recordad que su relación con el audiovisual viene de lejos. Andalucía Film Commission ha creado incluso recorridos que conectan escenarios de producciones como Wilde, Caníbal, Al sur de Granada, Segundo Premio, Carlos, Rey Emperador o The Walking Dead: Daryl Dixon. Ahora La bola negra añade un nuevo capítulo a esa filmografía granadina.
Y si queréis alargar la estancia para descansar de este viaje tan único, os recomiendo otro lugar especial, a poca distancia de la capital. Se trata de la Hacienda Señorío de Nevada, en Villamena, en pleno Valle de Lecrín. Afortunadamente he podido alojarme allí y es el broche perfecto para una experiencia de película. Este hotel-bodega rodeado de viñedos y con Sierra Nevada como telón de fondo, es ideal para disfrutar de la tranquilidad, el paisaje, la gastronomía y el vino.
Por cierto, a menos de una hora de este hotel se encuentra el municipio de Guadix, un auténtico referente en términos de turismo de pantalla. Su estación de tren y sus vías ya han protagonizado películas como Indiana Jones y la última cruzada o Doctor Zhivago, además de algunos spaghetti western.
No está mal para el cierre de nuestra escapada, ¿verdad?
