Por Miryam Tejada
Roque Nublo, Bentayga, riscos, barrancos y una enorme cuenca volcánica que cambia con la luz y con cada giro de carretera. Basta recorrer unos kilómetros por Tejeda para entender por qué este rincón del centro de Gran Canaria ha llamado la atención de producciones audiovisuales muy diferentes.
Su paisaje ha pasado de la distopía de Black Mirror al universo fantástico de The Witcher, ha formado parte de la ciencia ficción de The Titan y también del cine negro canario de La estrategia del pequinés. Historias que poco tienen que ver entre sí y que, sin embargo, encontraron en una misma geografía el escenario que necesitaban. The Witcher, por ejemplo, rodó en la Cumbre de Tejeda, mientras que Black Mirror eligió el municipio para Hated in the Nation.
Seguir las huellas de esos rodajes permite mirar el destino de otra manera, pero Tejeda no necesita una cámara para resultar cinematográfica. Los grandes roques, el patrimonio arqueológico, los caminos de montaña, su pequeño casco urbano o los almendros que florecen cada invierno construyen un viaje que funciona perfectamente cuando termina la ficción.
Una cumbre capaz de cambiar de género
Uno de los aspectos más curiosos de la relación de Tejeda con el audiovisual es precisamente su versatilidad. El paisaje permanece, pero en pantalla cambia completamente dependiendo de quién coloque la cámara delante.
En 2016, Black Mirror llevó hasta Tejeda parte del rodaje de Hated in the Nation, el episodio que cerró la tercera temporada de la serie creada por Charlie Brooker. Protagonizada por Kelly Macdonald, el capítulo llegó a Gran Canaria para construir una historia marcada por la tecnología, la vigilancia y unas inquietantes abejas robóticas. Tejeda fue una de las localizaciones elegidas para esa ficción distópica, un contraste especialmente curioso si pensamos en la tranquilidad y el paisaje de montaña que definen al municipio.
El rodaje se realizó en el mismo año en el que se estrenó la temporada y permitió sumar Tejeda a una serie conocida precisamente por cambiar de escenario, época y estética prácticamente en cada episodio. En este caso, el municipio no interpreta un destino turístico reconocible, sino que se integra dentro del universo de la historia, demostrando hasta qué punto su entorno puede asumir una identidad completamente distinta delante de una cámara.
Tres años después, la cumbre dio un salto hasta la fantasía. The Witcher. La primera temporada de la serie, protagonizada por Henry Cavill, rodó durante nueve días en distintos puntos de Gran Canaria y encontró en la Cumbre de Tejeda uno de sus escenarios más reconocibles.
La elección de la isla no fue casual. Simon Emmanuel, uno de los productores de la serie, ya conocía Gran Canaria después de haber trabajado aquí en Fast & Furious 6 y fue quien propuso volver para este nuevo proyecto. Una decisión que terminó llevando a Geralt de Rivia hasta un paisaje de grandes masas de roca, desniveles y perfiles volcánicos que, ante la cámara, encajaban perfectamente con el universo fantástico de la serie.
La ciencia ficción también ha aprovechado esa capacidad. The Titan pasó por Tejeda durante su rodaje en Gran Canaria y volvió a utilizar un paisaje real para construir una realidad completamente diferente. Aquí está buena parte de la gracia para quien viaje siguiendo la pista del audiovisual: descubrir que aquello que parecía lejano, extraño o directamente inventado en pantalla se encuentra en realidad a unos kilómetros del siguiente mirador.
Y todavía queda espacio para cambiar otra vez de registro. La estrategia del pequinés, adaptación de la novela de Alexis Ravelo dirigida por Elio Quiroga, llevó el cine negro hasta el Roque Nublo y el Parador de Tejeda. El grueso del rodaje recorrió distintos puntos de Gran Canaria y aquí el paisaje no funcionó solo como fondo: la fotografía apostó por contrastes marcados, colores intensos y una fuerte presencia de negros y azules para reforzar la atmósfera de la historia.
El propio equipo destacó durante el rodaje la variedad de escenarios que ofrece la isla. Para Jorge Bosch, que ya había trabajado anteriormente en Gran Canaria, era prácticamente “un plató natural”; y hay una pequeña anécdota detrás de su preparación: aunque Elio Quiroga le recomendó no leer previamente la novela de Alexis Ravelo para evitar condicionarse, el actor acabó haciéndolo a escondidas porque quería conocer mejor el universo del que partía la película.
En Tejeda, el Parador y el entorno del Roque Nublo aportaron precisamente esa dimensión más abierta y paisajística a una historia ligada al cine negro canario, demostrando una vez más que la cumbre puede cambiar completamente de registro según lo que la cámara necesite contar.
Juntas, estas producciones cuentan mucho más sobre Tejeda que sus argumentos por separado. La cumbre no interpreta siempre el mismo papel: puede resultar inhóspita, fantástica, futurista o absolutamente real. Esa capacidad para cambiar de género sin perder su personalidad es precisamente uno de sus mayores atractivos audiovisuales.
Cuando Tejeda es la protagonista
En 2025 ocurrió algo diferente. Esta vez el municipio no tenía que convertirse en otro lugar.
Tejeda ganó “Juntos Brillamos Más”, el concurso navideño de Ferrero Rocher, convirtiéndose en el primer pueblo que participaba representando a Canarias y lograba hacerse con el reconocimiento. La iniciativa culminó con un gran encendido y una gala celebrada en diciembre.
El interés aquí está en el cambio de papeles. Después de haber prestado sus paisajes a diferentes ficciones, era el propio pueblo el que se mostraba ante las cámaras, convertido en protagonista de una campaña de alcance nacional.
Del plano a la realidad: Roque Nublo y Bentayga
Después de conocer los rodajes, toca descubrir qué hay realmente detrás de esos paisajes.
El Roque Nublo es uno de los grandes símbolos naturales de Gran Canaria y una de las imágenes que inevitablemente acompañan a Tejeda. La experiencia cambia bastante cuando se abandona la carretera y se empieza a caminar: aparecen nuevas perspectivas de la cumbre, formaciones volcánicas y una dimensión del paisaje difícil de apreciar únicamente desde un mirador.
El municipio se encuentra en plena cuenca de Tejeda, un territorio marcado por grandes relieves volcánicos en el que el Nublo y el Bentayga dominan buena parte del horizonte.
Para los seguidores de The Witcher, el recorrido tiene además ese componente añadido de intentar reconocer una geografía que en pantalla parecía pertenecer a otro universo.
Actualmente conviene informarse con antelación sobre el acceso al Roque Nublo y las condiciones de visita, especialmente si se quiere realizar el recorrido por el sendero principal.
El otro gran protagonista es el Roque Bentayga, aunque aquí el interés va mucho más allá de las vistas. El entorno forma parte del Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, reconocido como Patrimonio Mundial, y conserva un importante legado relacionado con los antiguos habitantes de la isla.
El Centro de Interpretación del Bentayga ayuda a entender ese pasado antes de acercarse al conjunto arqueológico. En la zona se encuentra el almogarén excavado en la roca, relacionado con antiguos espacios de culto, y el complejo incluye enclaves como las Cuevas del Rey.
Tejeda también se recorre a pie de calle
Con dos gigantes como Nublo y Bentayga dominando el horizonte, el casco urbano corre el riesgo de quedar en segundo plano. Y sería una pena.
Tejeda conserva ese aspecto característico de los pueblos de la cumbre: casas blancas, piedra, madera, teja y balcones tradicionales aparecen entre calles que se adaptan como pueden a la pendiente. El paisaje prácticamente nunca desaparece del fondo.
En el centro se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, alrededor de cuya plaza se articula buena parte de la vida del municipio. Cerca aparecen también pequeños espacios culturales que permiten completar el paseo sin necesidad de convertir la jornada en una sucesión de museos.
Uno de ellos es el Museo de Esculturas Abraham Cárdenes, dedicado al artista nacido en Tejeda. También se encuentra aquí el Centro de Plantas Medicinales, que permite acercarse a otro aspecto muy ligado a la vida tradicional de la cumbre: el conocimiento y aprovechamiento de la flora local, junto a actividades como la agricultura y la ganadería.
La idea no es intentar verlo absolutamente todo. A veces Tejeda se disfruta más dejando tiempo para caminar por sus calles, asomarse a uno de sus miradores y comprobar cómo Nublo y Bentayga van apareciendo y desapareciendo entre las casas.
Cruz de Tejeda, donde confluyen los caminos
Antes o después, muchas rutas por el interior de Gran Canaria terminan pasando por la Cruz de Tejeda. Situada a casi 1.600 metros, durante siglos ha funcionado como punto de encuentro de antiguos caminos que comunicaban diferentes vertientes de la isla. Hoy sigue siendo uno de los lugares clásicos desde los que observar la cuenca y obtener una amplia perspectiva de Nublo y Bentayga.
Es un buen punto para detenerse antes de continuar. No todo en la cumbre necesita convertirse en una visita con horario, entrada o explicación: algunas paradas funcionan simplemente por lo que permiten ver.
Caminar por un paisaje de película
La red de caminos es otra de las mejores maneras de acercarse a Tejeda. Desde distintos puntos del municipio se pueden enlazar rutas y paseos que atraviesan zonas de montaña, barrancos y miradores.
Aquí conviene adaptar el plan al tiempo disponible y al nivel físico de cada viajero. La altitud hace además que las condiciones puedan cambiar bastante respecto a la costa, por lo que es recomendable consultar la previsión y llevar ropa adecuada.
Caminar tiene otra ventaja: obliga a cambiar constantemente de perspectiva. Lo que desde una carretera parece una pared de roca, unos kilómetros más adelante se convierte en un valle; y el roque que dominaba el horizonte puede desaparecer tras una ladera para volver a aparecer desde otro ángulo.
Cuando florecen los almendros
Y si hay una época especialmente ligada a la identidad de Tejeda es la floración del almendro. Durante el invierno, blancos y rosas empiezan a aparecer entre las montañas. No se trata únicamente de una imagen bonita: durante siglos, la almendra tuvo un importante peso en la economía del municipio y terminó formando parte también de sus tradiciones y de su gastronomía.
Esa relación se celebra con la Fiesta del Almendro en Flor, una de las citas más conocidas del calendario local, que reúne folclore, artesanía, productos tradicionales y vida en la calle. Así que, quien visite Tejeda en esta época encontrará, por tanto, otro paisaje completamente diferente. Esta vez no hace falta iluminación, efectos visuales ni posproducción para transformarlo.
Gastronomía: Tejeda también se prueba
La almendra tiene un peso especial en Tejeda, pero sentarse a la mesa aquí permite descubrir bastante más. La cocina de la cumbre mantiene una fuerte relación con los productos del campo y con recetas tradicionales canarias, sencillas y contundentes, especialmente agradecidas después de una jornada entre senderos y miradores.
Entre los platos que todavía forman parte de esa cocina aparecen el caldo de papas, los potajes de berros o de jaramagos, además de preparaciones con carne de cabra y ternera. Son sabores muy ligados a la tradición rural del municipio y a una forma de cocinar marcada durante generaciones por lo que ofrecía el entorno.
La agricultura también ha dejado su huella en la despensa local, con cultivos como las papas, las ciruelas y, por supuesto, la almendra, uno de los productos más identificables de Tejeda.
Y es al llegar al postre cuando la almendra se convierte definitivamente en protagonista. El mazapán y el bienmesabe son dos de las elaboraciones más características del municipio, pero no las únicas: también aparecen polvorones y mantecados de almendra dentro de la tradición repostera de esta zona de Gran Canaria. El bienmesabe, elaborado con almendra molida, azúcar y yema de huevo, se utiliza además tradicionalmente como acompañamiento de otros postres.
Así que aquí sí hay una recomendación clara: no reservar hueco solo para el dulce. Probar primero alguno de los platos tradicionales de la cumbre y terminar con mazapán o bienmesabe permite llevarse una idea bastante más completa de la gastronomía de Tejeda.
Nuestros tips
- No reduzcas Tejeda al Roque Nublo. Es imprescindible, sí, pero Bentayga, el casco urbano y Cruz de Tejeda cambian mucho la experiencia.
- Consulta previamente las condiciones de acceso al Roque Nublo antes de organizar la jornada.
- Si vienes por el audiovisual, recuerda que Black Mirror, The Witcher, The Titan y La estrategia del pequinés utilizaron el territorio de maneras muy diferentes. No busques únicamente reproducir un fotograma.
- Camina por el casco urbano. Las mejores perspectivas del paisaje aparecen muchas veces entre una calle y otra.
- Haz una parada en Cruz de Tejeda para entender mejor la dimensión de la cuenca.
- Si vas a hacer senderismo, comprueba el tiempo en la cumbre. Puede ser muy diferente al de la costa.
- Febrero es un momento especialmente interesante por la floración y la Fiesta del Almendro en Flor.
