Por Miryam Tejada
En Salardú no hacen falta grandes decorados para construir un escenario. Las casas de piedra, los tejados de pizarra, la iglesia dominando el pueblo y las montañas cerrando el horizonte hacen buena parte del trabajo. Situado en pleno Naut Aran, a más de 1.200 metros de altitud y muy cerca de Baqueira Beret, este pequeño núcleo aranés también ha llamado la atención de las cámaras.
Su trayectoria audiovisual no es tan extensa como la de otros destinos de la Red, pero tiene algo especialmente interesante: las producciones que han pasado por aquí han aprovechado precisamente aquello que hace diferente a este rincón del Pirineo. La nieve, el paisaje de alta montaña y la propia vida del valle están muy presentes tanto en la película Gran Slalom como en el documental Aguestes Montanhes – Istòries de Baqueira.
Y eso encaja perfectamente con la visita. Porque aquí el cine sirve como puerta de entrada para descubrir arquitectura aranesa, patrimonio románico y un entorno donde, en pocos kilómetros, aparecen ríos, lagos, termas y algunas de las rutas de montaña más conocidas de la Val d’Aran.
Gran Slalom: comedia, nieve y un reparto muy reconocible
En 1995, Jaime Chávarri dirigió Gran Slalom, una comedia de enredos ambientada en el mundo de la nieve y escrita por Rafael Azcona. La película contó con un reparto muy reconocible encabezado por Juanjo Puigcorbé y Laura del Sol, junto a nombres como Santiago Ramos, Josep Maria Pou, Pilar Bardem, Enrique San Francisco o Fernando Guillén Cuervo.
La historia sigue a un joven oficial de la Guardia Civil que viaja hasta una estación de esquí por motivos de trabajo. Una avería en la carretera y su encuentro con una mujer desencadenan una sucesión de equívocos que termina complicando bastante más de lo previsto su estancia en la montaña.
Para construir ese universo, la producción aprovechó diferentes localizaciones de la Val d’Aran, entre ellas Salardú, además de otros puntos próximos como Unha, Bagergue y el puerto de la Bonaigua. El rodaje encontró aquí algo difícil de reproducir en un estudio: nieve, carreteras de montaña, pueblos tradicionales y un paisaje pirenaico capaz de formar parte de la propia historia.
Casi tres décadas después, recorrer estos lugares permite reconocer el mismo carácter que buscaba la película. Las calles estrechas, las fachadas de piedra, los tejados de pizarra y la montaña siempre presente mantienen esa imagen tan ligada al Pirineo que convirtió la zona en escenario cinematográfico.
Cuando el propio valle se convirtió en protagonista
Muy diferente fue Aguestes Montanhes – Istòries de Baqueira, un largometraje documental histórico dirigido y producido por Manel Rocher en 2015.
Esta vez no se trataba de utilizar el paisaje para construir una ficción, sino de contar la historia del territorio a través de quienes la habían vivido. El documental recupera testimonios y recuerdos relacionados con Baqueira y con la evolución de este rincón del Pirineo.
Y aquí aparece una de las curiosidades más vinculadas al pueblo: las entrevistas se grabaron en un set instalado durante varias semanas en el histórico Refugi Rosta. El proyecto terminó presentándose oficialmente en la propia localidad.
Dos producciones, por tanto, con planteamientos muy diferentes. Gran Slalom aprovecha la montaña como escenario de ficción; Aguestes Montanhes coloca la cámara frente a quienes conocen y recuerdan ese paisaje. En ambas, el territorio es mucho más que un decorado.
Sant Andrèu, la gran joya del pueblo
Si hay un edificio que obliga a detenerse durante la visita es la iglesia de Sant Andrèu. Construida entre los siglos XII y XIII, reúne elementos de transición entre el románico y el gótico y conserva uno de los conjuntos artísticos más interesantes de la Val d’Aran.
Su exterior ya merece la parada, pero es en el interior donde llega la sorpresa. La iglesia conserva un importante conjunto de pinturas murales y, en el ábside central, una de sus piezas más valiosas: el Cristo de Salardú, una talla románica policromada de gran importancia patrimonial.
El campanario y la posición elevada del templo hacen además que Sant Andrèu acompañe buena parte del paseo. Desde distintos puntos aparece entre tejados y fachadas, recordando el peso que la arquitectura religiosa ha tenido históricamente en los pequeños núcleos de montaña.
Piedra, pizarra y arquitectura aranesa
Más allá de la iglesia, merece la pena caminar sin un itinerario demasiado cerrado. La arquitectura aranesa se reconoce enseguida: casas de piedra, cubiertas inclinadas de pizarra, madera y construcciones pensadas para resistir inviernos especialmente duros.
En el centro aparece la Plaça Major, con su fuente, y desde allí las calles permiten descubrir poco a poco el núcleo histórico. Aquí conviene fijarse en los detalles: puertas antiguas, balcones, pequeños rincones entre viviendas y tejados que se superponen con la montaña siempre al fondo.
Es precisamente esa integración entre arquitectura y paisaje la que hace que estos pueblos funcionen tan bien ante la cámara. No hace falta transformar demasiado el entorno para conseguir una imagen con personalidad.
Historias de montaña en el PyrenMuseu
Otra parada especialmente interesante es el PyrenMuseu, situado en el Refugi Rosta, considerado uno de los alojamientos históricos de la Val d’Aran. Su colección está dedicada al pirineísmo y permite acercarse a la historia de quienes exploraron y recorrieron estas montañas mucho antes de disponer del equipamiento actual.
Fotografías, libros, mobiliario, herramientas y diferentes objetos ayudan a reconstruir la evolución de las grandes aventuras pirenaicas y la relación entre el ser humano y la alta montaña.
Además, el lugar tiene ese pequeño guiño audiovisual que hace todavía más interesante la visita: fue aquí donde se instaló el set para grabar las entrevistas de Aguestes Montanhes. Patrimonio, memoria y cine vuelven así a cruzarse en un mismo espacio.
Del pueblo al nacimiento de dos grandes ríos
Desde aquí resulta muy fácil explorar algunos de los grandes paisajes de Naut Aran. Uno de los más conocidos es el Pla de Beret, una gran planicie de alta montaña situada a unos 1.800 metros de altitud.
El lugar guarda una curiosidad geográfica: en sus proximidades nacen dos ríos que acabarán tomando direcciones completamente diferentes. El Garona atraviesa la Val d’Aran, continúa por Francia y desemboca en el Atlántico, mientras que la Noguera Pallaresa se dirige hacia la vertiente mediterránea.
Desde el Pla de Beret parte también una de las excursiones clásicas de la zona: la ruta hacia Montgarri. El antiguo núcleo quedó prácticamente despoblado durante el siglo XX, pero su santuario y el refugio continúan rodeados por uno de esos paisajes que explican por sí solos el atractivo del valle.
En invierno, la nieve transforma completamente el camino; cuando llega el buen tiempo, aparecen bosques y pastos que ofrecen una imagen muy diferente del mismo territorio.
Lagos, senderos y el entorno de Colomèrs
El agua es otro de los grandes protagonistas de esta parte de la Val d’Aran. Muy cerca se encuentra el acceso hacia el Circ de Colomèrs, una espectacular zona lacustre de alta montaña rodeada por grandes cumbres.
Sus rutas permiten enlazar lagos, ríos, cascadas y bosques, con propuestas de diferente longitud y dificultad. Es uno de los espacios más interesantes para quienes quieran completar la visita cultural con una jornada de senderismo.
También merece la pena seguir algunos tramos del Garona, cuyo cauce acompaña numerosos recorridos por el valle y forma parte inseparable del paisaje.
Aquí se entiende especialmente bien por qué las imágenes relacionadas con este rincón del Pirineo suelen tener a la naturaleza como protagonista: cambian las estaciones, cambia la luz y cambia completamente el escenario.
Banhs de Tredòs: agua termal en plena montaña
Después de caminar llega una propuesta bastante diferente. Banhs de Tredòs, situado a unos 1.740 metros de altitud y junto al río Aiguamòg, permite acercarse a la tradición termal de la zona en un entorno de alta montaña.
Sus aguas termales llevan siglos vinculadas a este rincón del valle y hoy el establecimiento permite disfrutar de ellas rodeado por un paisaje completamente diferente al de un balneario urbano.
Además, se encuentra en uno de los accesos hacia el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, por lo que puede encajar especialmente bien después de una jornada de senderismo.
El acceso varía según la época del año, especialmente cuando llega la nieve, así que es importante comprobar previamente las condiciones.
Gastronomía aranesa para recuperar fuerzas
Después de una jornada entre románico, rutas y montaña, la gastronomía de la Val d’Aran completa muy bien el viaje. Es una cocina marcada históricamente por el clima, la ganadería, la caza y la necesidad de preparar platos capaces de afrontar los largos inviernos pirenaicos.
El gran imprescindible es la òlha aranesa, una sopa contundente que combina carnes, verduras, legumbres, arroz, fideos y otros ingredientes. Está considerada uno de los grandes símbolos gastronómicos del valle y es probablemente el mejor plato para entender su cocina tradicional.
Pero hay bastante más. En las cartas aparecen especialidades como el civet de jabalí, el confit de pato, la trucha, los patés, embutidos, quesos y productos elaborados con frutos silvestres. También se aprecia la influencia francesa en algunas recetas, algo lógico teniendo en cuenta la situación geográfica y las relaciones históricas a ambos lados de los Pirineos.
La oferta actual del entorno combina esa tradición aranesa con propuestas de brasa, cocina de montaña y elaboraciones más contemporáneas, así que reservar tiempo para sentarse a la mesa forma parte de la experiencia tanto como ponerse las botas de senderismo.
Nuestros tips
- Empieza por Sant Andrèu: el Cristo románico y las pinturas del interior justifican por sí solos la visita.
- Pasea sin prisas por el casco histórico y fíjate en la piedra, la madera y los tejados de pizarra.
- Acércate al Refugi Rosta y al PyrenMuseu sabiendo que allí se instaló el set de Aguestes Montanhes.
- Reserva una jornada para Pla de Beret y Montgarri si quieres descubrir uno de los recorridos clásicos de Naut Aran.
- Fíjate en la curiosidad hidrográfica del Pla de Beret: muy cerca nacen ríos que acabarán desembocando en vertientes diferentes.
- Incluye Colomèrs en el viaje si te gusta caminar y quieres descubrir el paisaje de lagos de alta montaña.
- Consulta el acceso a Banhs de Tredòs según la temporada, porque las condiciones cambian considerablemente entre verano e invierno.
- No reserves este rincón del valle únicamente para la temporada de esquí: patrimonio, senderismo, termalismo y naturaleza permiten disfrutarlo durante buena parte del año.
- Prueba una òlha aranesa y completa la comida con algún producto tradicional del valle.
