Entrevista a Mamen Campo (Festival “Rurales”)
Entrevista a Mamen Campo (Festival "Rurales")

Por Ana Alonso

En esta entrevista conversamos con Mamen Campo sobre Rurales, el festival de cine que sitúa al medio rural en el centro del relato cultural. Desde Espinama, a los pies de los Picos de Europa, el certamen se ha consolidado como una propuesta que une cine, territorio y comunidad. Una mirada a cómo la cultura audiovisual puede impulsar y poner en valor la vida en los pueblos.

 

¿Qué es Rurales, cuándo comenzó el proyecto y por qué?

Rurales es el nombre popular con el que se conoce el Festival de Cine y Cortometraje en el Medio Rural y Natural de Espinama, que este año celebrará su quinta edición. Todo surgió durante la pandemia, cuando el mundo pareció pararse y muchas personas se replantearon sus vidas para mirar con otros ojos al medio rural, descubriendo el encanto de la vida en los pueblos, donde los ritmos son más calmados y el día a día transcurre en contacto directo y permanente con la naturaleza. Ruido Interno vivió también ese momento como una oportunidad para implicarse en la protección de todos estos valores aprovechando, además, las posibilidades que las tecnologías ofrecen. Surge así este proyecto que utiliza el poder de un medio como el cine para dar a conocer trabajos que reflexionan sobre lo rural y sus posibilidades. Se dio, además, la casualidad de que la puesta en marcha del festival coincidió con el 50 aniversario del rodaje en Picos de Europa de `Habla mudita’, primer largometraje dirigido por Manuel Gutiérrez Aragón. El cineasta torrelaveguense asistió a la proyección de la película, y participó en un coloquio en el que intervinieron algunos vecinos de la zona que habían participado en el rodaje.  Cada año nos acompaña en Espinama y desde hace dos ediciones es Presidente Honorífico de Rurales.

Después de varias ediciones, empezáis a ser más conocidos, ¿cuántas personas de dentro y de fuera del municipio de Camaleño asisten al Festival y por qué? ¿qué es lo que más les gusta?

    El  festival se ha ido consolidando año tras año, pero lo cierto es que la propuesta nunca surgió con ánimo de crecer o de convertirse en un evento masivo. El espíritu de Rurales está en respetar esa esencia rural que motivó su nacimiento. Me refiero a esa calma, esos tiempos y esa atención que solo se consigue con un formato reducido en el que conviven aquellas personas que asisten cada año, marcando las fechas en sus agendas, con los que llegan por primera vez y los vecinos tanto del pueblo como del Valle de Liébana. Lo que tenemos claro es que si por la razón que fuera el festival creciera de manera incontrolable, Rurales desaparecería, porque no es lo que buscamos ni lo que queremos. 

    En la programación del festival, a parte de las proyecciones de los cortometrajes y las películas, hay diversas actividades programadas, como los itinerarios de películas que realizamos en los alrededores de Espinama, que ayudan a entender la magnitud de este espacio natural y sus posibilidades como escenario de película. Los que lo descubren por primera vez el paisaje y la gastronomía se quedan impresionados. 

    ¿Qué aporta al territorio un evento de estas características? 

    Rurales descentraliza la oferta cultural y la saca de los grandes núcleos de población. Eso nos parece importante. La cultura tiene que llegar a todos los rincones. Además, el festival utiliza la creación cinematográfica para poner en valor historias, paisajes y realidades del medio rural, especialmente de la zona de Liébana y los Picos de Europa. Se genera un espacio de encuentro y de intercambio de experiencias entre los visitantes interesados en el cine y la naturaleza y los vecinos del pueblo. Todo ello contribuye a dinamizar la economía local y poner en valor la zona de Camaleño y de Liébana como destino sostenible con atractivo cultural además de paisajístico.

    Festival Rurales.

    ¿Crees que es un tipo de Festival que podría llevarse y adaptarse a otros núcleos rurales de España?

    Festivales de cine de este tipo ya se realizan en distintos pueblos de nuestro país. Rurales se diferencia en que ha sido creado por y para el Valle de Camaleño, pensando en sus habitantes y en la zona que está ubicado, a los pies de Los Picos de Europa. Se da la circunstancia de que yo he nacido en Espinama, que es el pueblo que acoge el festival, y soy gran conocedora y amante de la zona. Creo que un poco por eso, el festival tiene ese alma local tan marcado. Cuando diseñamos el proyecto, uno de los objetivos que nos planteamos era utilizar el cine para concienciar sobre la importancia de cuidar del medio ambiente y llamar la atención sobre las consecuencias que conllevaría el abandono de los pueblos; daños irreparables como los que ya se están produciendo en algunas zonas.  Por esta razón el criterio exigido a los cortometrajes que se presentan al concurso es que al menos el 70 % de sus imágenes hayan sido grabadas en el medio rural o natural.

    ¿Os inspiráis en otros festivales más conocidos, quizá de los que se desarrollan en las grandes ciudades? O por el contrario ¿crees que esos otros certámenes podrían llegar a aprender cosas interesantes de Rurales?

    Por supuesto que nos inspiramos en otros festivales que conocíamos y algunos a los que habíamos asistido. Lo que sí hacemos cada año es diseñar una programación específica para Espinama, pensando en lo que puede encajar aquí. Somos de los que pensamos que siempre es interesante crear sinergias con otros certámenes o festivales. Desde hace años, Rurales mantiene una colaboración con el Festival de Cine de Santander.

    ¿Tenéis relación con otros festivales similares en otras partes de España? ¿es frecuente que el mundo rural organice este tipo de eventos en torno al mundo audiovisual?

    Sí, mantenemos contacto con algún festival de características similares y si bien no podemos afirmarlo con total seguridad, es muy probable en la quinta edición, que será el último fin de semana de agosto, tengamos alguna colaboración e intercambio con otros certámenes.

    Cada vez se están organizando más festivales de este tipo en las zonas rurales pero, para que esto sea posible, hace falta un apoyo institucional firme. Rurales tiene la suerte de ser un proyecto cultural relevante de la zona y cuenta desde la primera edición con el patrocinio del Gobierno de Cantabria a través de la Fundación Camino Lebaniego y de Mare. Además, cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Camaleño, la Agrupación de Empresarios de Hostelería del Valle de Camaleño, el Grupo de Acción Local de Liébana y empresas privadas de la zona.

    Festival Rurales.

    ¿Cuál es tu visión del turismo de pantalla en España? ¿crees que es un segmento con potencial de crecimiento? 

    Es una realidad que el turismo de pantalla está creciendo en España. Por clima y paisajes es uno de los países donde más películas se ruedan y cada vez es mayor la demanda para visitar los escenarios audiovisuales o contratar ofertas de experiencias específicas en torno al mundo del cine. 

      Para acabar, desde el punto de vista personal te hemos hablado de Pueblos de Película, la iniciativa que da visibilidad al legado audiovisual en los pequeños municipios. En tu caso ¿qué pueblo en España o fuera de aquí has descubierto a través de la pantalla y te ha generado interés por visitarlo?

      Son varios los pueblos que he visitado a raíz de verlos en distintas películas. Por ejemplo el Castillo de Loarre en Huesca. En 2003, el director Ridley Scott eligió este emplazamiento para rodar El reino de los cielos, que sirvió para que esta localidad oscense fuera conocida a nivel internacional. Mas reciente Briviesca y la comarca de La Bureba escenarios de la película El maestro que prometió el mar.

        Festival Rurales.