Por Miryam Tejada
Hay pueblos que no se visitan, se descubren. El Rasillo de Cameros es uno de ellos. No llega con grandes titulares ni con monumentos que llenan portadas, pero tiene algo que engancha: un ritmo tranquilo, paisaje de sierra y esa sensación de que el tiempo aquí pasa de otra manera.
Está en la Sierra de Cameros, en La Rioja, está rodeado de monte, aire limpio y carreteras de curvas que ya te van preparando para bajar revoluciones. Cuando llegas, entiendes rápido de qué va el lugar: naturaleza cercana, vida de pueblo y planes sencillos que funcionan.
Y en medio de todo eso, casi sin buscarlo, aparece el cine. No como reclamo artificial, sino como una prolongación natural de su forma de ser.
Un pueblo para dejar que el día fluya
Este municipio riojano es de esos destinos que no piden agenda cerrada. Aquí el mejor plan suele ser llegar, caminar un poco, mirar alrededor y dejar que el lugar te marque el ritmo.
El entorno invita a caminar sin prisa, a perderse entre pinos, a sentarse en un banco y simplemente observar la vida pasar. En verano, el ambiente se anima: segundas residencias que despiertan, terrazas con conversación larga, niños en bici, vecinos que se saludan por su nombre. Y, es que realmente, El Rasillo no es un pueblo “de ver cosas”, es un pueblo de estar. Quizá por eso resulta tan atractivo para quienes buscan viajes más humanos y menos acelerados.
El embalse: protagonista discreto
El embalse González Lacasa forma parte de la identidad del municipio. Está a unos dos kilómetros del casco urbano y amplía mucho las opciones de ocio en la zona. Aquí se pueden practicar actividades náuticas como vela ligera, piragüismo o windsurf. Sus instalaciones cuentan con restaurante, terraza, solarium, vestuarios, duchas, embarcadero y una plataforma con trampolines.
Pero El Rasillo no se limita al agua. Es también un buen punto de partida para el turismo activo. Desde la localidad parten o pasan rutas y caminos tradicionales como el GR-93, la Calzada Romana o la Cañada Real. A eso se suman opciones de escalada, espeleología y salidas micológicas en primavera y otoño, cuando el monte se llena de aficionados a las setas de temporada.
De hecho, esa combinación entre sierra, senderos y actividades hace que cada viajero encuentre en El Rasillo de Cameros su propio plan.
Patrimonio sencillo, pero con alma
Más allá del paisaje, el municipio guarda rincones que hablan de su pasado serrano. ¿Uno de ellos? La Ermita de San Mamés, patrono de la villa. Es una visita breve pero con sentido. En su interior destaca el pequeño retablo barroco del presbiterio con la imagen del santo.
También merece atención la Iglesia de Nuestra Señora de las Eras, construida en el siglo XVII sobre un edificio anterior del siglo XVI, de cuyo origen aún se conservan algunos tramos. En su interior sobresale el retablo rococó.
En la plaza se alza un olmo de montaña centenario, con sus más de 400 años de historia. Es el punto de encuentro y símbolo de identidad local, uno de esos árboles que cuentan la vida de un pueblo sin decir una palabra.
Y para quien quiera entender mejor la vida tradicional camerana, el Museo Etnológico, ubicado en el edificio de las antiguas escuelas y convertido hoy en la casa de cultura del municipio, permite asomarse a cómo era el día a día en la sierra. Llama la atención su colección de más de 2500 llaves. Las visitas se realizan bajo demanda.
Nada de grandes monumentos, aquí el patrimonio se descubre en pequeño formato, integrado en la vida cotidiana.
Cuando el cine encuentra su sitio en la sierra
Y entonces llega el giro interesante, el audiovisual. Porque en El Rasillo el cine no aterriza como industria, sino como cultura compartida. Algo que encaja con el entorno y con la escala del pueblo.
El mejor ejemplo es el festival de cortometrajes Luces Cameros Acción. Nació con una idea muy clara, impulsar el cine en el medio rural y contar historias ligadas al territorio. Aquí no hay alfombras rojas, pero sí proyecciones, conversaciones y cercanía.
Quien ha estado en alguna edición suele coincidir en lo mismo, el ambiente que se respira. Proyecciones al caer la tarde, público participativo, directores noveles que presentan sus primeros trabajos y charlas que continúan después de los créditos.
Es el tipo de festival que te hace sentir parte, aunque vengas de fuera. Y para un viajero cinéfilo, tiene mucho encanto salir de una proyección y encontrarse con el silencio de la sierra y un cielo lleno de estrellas.
Rodajes que dejan huella
El Rasillo también ha sido escenario de rodajes recientes. Uno de ellos es el cortometraje Marciano García (2023), una historia sensible sobre sueños, identidad y familia.
Que producciones de este tipo elijan un lugar como El Rasilllo de Cameros no es casual. Los paisajes abiertos, la calma del entorno y la autenticidad de los pueblos pequeños aportan una verdad difícil de reproducir en un plató. Además, la relación del director Luis Arrojo con el municipio viene de antes. En 2019 obtuvo el premio al mejor cortometraje en el festival local con Camero Nuevo. En 2021 regresó con Primavera en el frente, que logró los galardones a mejor fotografía y mejor interpretación.
Son pequeñas historias que refuerzan el vínculo entre el pueblo y el audiovisual, y que explican por qué El Rasillo resulta tan atractivo para quienes viajan con mirada cinéfila.
Sabores de la sierra
En esta zona, comer bien es parte del viaje. La cocina riojana tiene mucho peso y aquí se disfruta sin artificios. Platos como las patatas a la riojana, el bacalao o la trucha a la riojana son habituales. También el chorizo, el queso camero o los caparrones. Y, en temporada, los hongos y las sopas de ajo.
Lo mejor es dejarse recomendar y alargar la sobremesa. Muchas veces, esos ratos son los que más se recuerdan al volver.
Nuestros tips:
- Lleva calzado cómodo: el mejor plan es caminar sin rumbo fijo.
- Por la noche no te pierdas el cielo limpio y estrellado.
- Ven con mentalidad de parar, no de tachar sitios de una lista.
- Un paseo al atardecer por el pueblo cambia la percepción del lugar.
- Si te gusta el cine intenta cuadrar tu visita con Luces Cameros Acción, en el mes de agosto.
- Combina naturaleza y casco urbano: ahí está el equilibrio de El Rasillo de Cameros.
