De “Star Wars” a “La historia interminable” sin salir de un pueblo de Valladolid
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Por Ana Alonso

En esta ocasión, desde The Travelling Set hemos querido conocer más de cerca dos proyectos museísticos que fascinarán a cualquier turista de pantalla. Se trata de “Puerto espacial” y el recientemente inaugurado “Museo de cine Colin Arthur”. Ambos se ubican en el vallisoletano municipio de Valoria La Buena y están liderados por un apasionado del cine, el atrezzo, los efectos especiales y el mundo audiovisual en general. Se trata de Juan Villa, que nos ha respondido a algunas cuestiones para conocer mejor cómo nacieron estas iniciativas y cómo han evolucionado. 

Juan estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Valladolid y comenzó trabajando para museos realizando réplicas, reproducciones y moldes. Después llegó la televisión, donde lleva más de veinte años creando maquetas, criaturas y decorados para programas como Cuarto Milenio. También ha participado en películas como The Promisse o La piel fría y en grandes musicales como Billy Elliot o Michael Jackson. Su actividad siempre ha estado ligada al mundo de la escultura tanto tradicional como digital y gracias a ello tenemos un lugar de referencia más para seguir practicando turismo de pantalla en nuestro país.

Puerto Espacial es un proyecto muy singular. ¿Cómo nace la idea de crear un espacio dedicado al universo de la ciencia ficción en Valoria la Buena y cómo influye en él tu trayectoria profesional ligada a la escultura, el atrezzo y el mundo audiovisual?

Puerto Espacial surge a raíz de la pandemia. En aquel momento nos encontramos sin trabajo en el taller y sin perspectivas de que los rodajes y nuestra actividad habitual se recuperasen a corto plazo. Como teníamos los medios, los conocimientos y, por primera vez, tiempo disponible, empezamos a crear simplemente las figuras que nos gustaban y que siempre habíamos querido hacer. Todos en el taller somos grandes fans de la ciencia ficción y por supuesto frikis.

Poco a poco fue creciendo una colección dedicada al universo de Star Wars, hasta que llegó un momento en el que decidimos que necesitaba un espacio propio y comenzamos a dar forma a Puerto Espacial en un lugar próximo al taller. 

Mi trayectoria profesional influye directamente en todo el proyecto. Por primera vez podíamos aplicar con total libertad todo lo aprendido durante años trabajando para televisión, cine y museos, sin estar condicionados por un encargo concreto. No solo en la creación de las esculturas y el atrezo, sino también en la iluminación, la música, el sonido, la colocación de las piezas y, en definitiva, en toda la puesta en escena y el aspecto visual de la exposición.

Puerto Espacial – Valladolid

Puerto Espacial se ha convertido en un destino para aficionados al cine fantástico y la ciencia ficción. ¿Qué tipo de público os visita? ¿Llegan personas de toda España e incluso del extranjero?

La verdad es que nos visita todo tipo de público y de todas las edades. Eso es precisamente una de las cosas más bonitas: puedes encontrarte a alguien que vio el estreno de Star Wars en el cine en 1977 acompañado de su nieto, que ahora está descubriendo The Mandalorian en televisión. Muchos visitantes recuerdan cuándo y dónde vieron las películas por primera vez y comparten esa ilusión con las nuevas generaciones.

Por supuesto vienen muchos fans de la saga, pero también personas que prácticamente no conocen las películas y que igualmente disfrutan muchísimo de la experiencia. Recibimos visitantes de toda España y, especialmente en verano, también bastante público extranjero.

Además, curiosamente, buena parte de nuestros visitantes procede de fuera de Castilla y León. Y hay un comentario que se repite constantemente: la sorpresa de encontrar, en un pequeño pueblo de Castilla, una exposición de estas características, que perfectamente podría estar situada en el centro de cualquier gran ciudad.

Cuando recorren la exposición, ¿qué es lo que más suele sorprender o emocionar a los visitantes? ¿Hay alguna pieza o espacio que se haya convertido en el gran protagonista?

Sin duda, una de las cosas que más sorprende es la extensión de la exposición. Desde fuera nadie espera que sea tan grande y, a medida que avanzas, vas descubriendo nuevos espacios: empiezas por el mercado, entras en el palacio de Jabba, encuentras los prisioneros en carbonita, pasas por la divertida cantina y después todavía quedan el hangar o toda la zona de Tatooine.

Creo que sorprenden especialmente el tamaño interior y la calidad de las piezas. Y si hay un gran protagonista, sin duda es el Rancor. Se trata de una enorme criatura carnívora y el más famoso es el que Jabba el Hutt mantiene en un foso bajo su palacio y al que se enfrenta Luke Skywalker en El retorno del Jedi. Por sus dimensiones y volumen se ha convertido en una de las imágenes más impactantes de Puerto Espacial y en una fotografía obligada durante la visita.

Puerto Espacial – Valladolid

Un proyecto como este es eminentemente un ejemplo de propuesta de turismo cultural totalmente diferente ¿Qué impacto ha tenido Puerto Espacial en Valoria la Buena y en la comarca desde su apertura?

El impacto local ha sido muy importante. Valoria la Buena tiene unos 700 habitantes y la llegada de visitantes se nota no solo aquí, sino también en otros pueblos de la zona como Trigueros del Valle, donde tenemos El Castillo Encantado. Los fines de semana se llenan restaurantes, alojamientos rurales y se genera actividad en otros negocios de la comarca.

Nuestra apuesta desde hace años es por un turismo cultural diferente, divertido, familiar y también muy friki, pero sobre todo desarrollado en el medio rural. Desde que abrimos El Castillo Encantado hace más de ocho años, nuestra intención ha sido hacer “el viaje a la inversa”. Después de toda una vida desplazándome a Madrid para trabajar en rodajes y platós de televisión, ahora quiero que sea la gente la que venga al lugar donde vivimos y trabajamos.

Además, aquí el visitante puede completar la experiencia con restaurantes, bodegas, casas cueva y muchos otros atractivos de la zona, disfrutándolo todo de una manera mucho más tranquila y agradable. El impacto de recibir 500 personas durante un fin de semana es muchísimo mayor en estos pequeños pueblos que en una gran ciudad, y las sinergias que se crean con los negocios locales son muy importantes. Es algo de lo que estamos especialmente orgullosos.

Lejos de conformarte con este éxito, ahora también estás implicado en la creación del Museo Colin Arthur, dedicado a uno de los grandes maestros de los efectos especiales cinematográficos. ¿Cómo surge este proyecto y qué supone para ti formar parte de él?

La primera película que recuerdo haber visto de pequeño, en Luarca, mi pueblo natal en Asturias, fue La historia interminable y estoy seguro que me marcó para dedicarme a lo que hago. Así que imaginaros lo que supone para mí crear ahora un museo dedicado a Colin Arthur, uno de los grandes maestros de los efectos especiales, el maquillaje, los animatronics y la creación de criaturas.

Conocí a Colin cuando tenía 18 años, en uno de los cursos que él impartía durante el verano en Madrid, y aquello fue determinante para mí. Tuve muy claro que ese era el mundo al que quería dedicarme. Fue hace dos años cuando retomamos el contacto. Colin, ya retirado en Inglaterra, vino a Valladolid para recibir un premio en el PUFA, el festival de terror y ciencia ficción. Durante aquella visita le enseñé Puerto Espacial y El Castillo Encantado. Quedó maravillado con los proyectos y me contó que conservaba numerosas piezas de las películas en las que había trabajado. A partir de ahí surgió la idea de crear juntos esta exposición: una forma muy especial de recorrer y rendir homenaje a toda la trayectoria de Colin Arthur en el mundo del cine.

Museo de cine Colin Arthur – Valladolid

Entre Puerto Espacial y el futuro Museo Colin Arthur, Valoria la Buena se está consolidando como un lugar muy especial para los amantes del cine fantástico. ¿Qué objetivos te marcas para los próximos años? ¿Hay nuevos proyectos en el horizonte?

Con Puerto Espacial, El Castillo Encantado en el pueblo vecino y ahora el Museo de Cine Colin Arthur, creo que estamos creando tres espacios que se complementan muy bien y que ayudan a consolidar toda la zona como un destino turístico diferente. La gente puede venir y disfrutar de tres experiencias muy distintas en muy pocos kilómetros.

Y ya estamos preparando el siguiente proyecto. No puedo contar demasiado todavía; solamente voy a dejar un titular: “Viajes en el tiempo”. Es un proyecto muy ambicioso que nos va a ocupar prácticamente los próximos dos años de trabajo en el taller. Una apuesta personal que nos permite crear con total libertad y que nos está dando muchísimas alegrías y satisfacciones.

¿Qué te gustaría que sintiera cualquier persona que visite Puerto Espacial o el futuro Museo Colin Arthur cuando salga por la puerta?

Me gustaría que salieran con alegría, emoción y, sobre todo, con una sonrisa. Que hayan vivido una experiencia que se les quede grabada, que recuerden con cariño y que tengan ganas de volver.

Vivimos en un mundo cada vez más tecnológico y digital, y precisamente por eso creo que es importante seguir creando experiencias reales, momentos de felicidad que se conviertan en recuerdos.

Museo de cine Colin Arthur – Valladolid

Para terminar, ¿te consideras un turista de pantalla/cinematográfico? ¿qué lugares de España y el mundo has visitado motivado por el hecho de estar vinculados al audiovisual?

Sí, totalmente. Cuando tenía unos siete años mis padres me llevaron a visitar Mini Hollywood, en Almería. Todavía conservo una fotografía de aquel viaje, subido en una carreta de vaqueros y dentro de un tipi. Aquella experiencia me marcó muchísimo y, desde entonces, visitar lugares relacionados con el cine es algo que siempre me ha atraído.

Uno de los más especiales ha sido Tikal, en plena selva de Guatemala, donde se rodaron escenas del planeta Yavin en Star Wars. Recuerdo estar allí arriba, contemplando el paisaje, recordando perfectamente la escena de la película e incluso escuchando la música en mi cabeza.

Eso es precisamente lo maravilloso del turismo cinematográfico: descubrir lugares reales que el cine ha transformado en nuestra imaginación. Puedes estar en mitad de Guatemala y, al mismo tiempo, sentir que estás en un mundo extraterrestre de una saga de ciencia ficción. Te permite viajar y contemplar los lugares desde otro punto de vista, con mucha más imaginación y creatividad.